Mi vida loca en la secundaria

Estaba en la secundaria y para ser exacto en cuarto de secundaria. La curiosidad por hacer otras cosas como ir a discotecas, fumar, beber, llegar a altas horas de la madrugada a casa invadían mi cabeza.

Quería hacer esas cosas que algunos chicos de mi edad o quizá lo hicieron o simplemente están con las ganas o si lo hacen queda para ellos.
Recuerdo cuando fui a un quinceañero con todos los chicos del colegio y era uno de los pocos que tenia que tomar mucho alcohol para poder bailar (ahora eso no es así)
Entrando a los servicios higiénicos escucho un sonidos como cuando aspiras algo y luego tosiendo y doy una vuelta y era mi amigo Manuel a quien descubrí consumiendo cocaína. Me quedé sorprendido, jamás pensé verlo en esas condiciones. Manuel me mira, me sonríe incómodamente y me dice:
–Brother, no quieres probar? Es paja esto
– No seas pendejo Manu-
– prueba, no seas huevón, yo sé que quieres, así que toma, no me jodas, no pasó nada y te dejo ser.
– Pero Manuel no tengo cojones para hacerlo
– jajaja siempre lo mismo contigo

No sabia que hacer, si probar o simplemente dejarlo ahí, sino probaba obviamente quedaba como un huevas tristes y con el bichito de que pasaba y si lo probaba mi miedo era que me gustara y me convierta en un adicto a la cocaína. Finalmente decliné, lo arrojé al inodoro y preferí ser un bebedor empedernido y fumar como chino en quiebra que caer en las manos de la cocaína.

Salí del baño y Manuel me dijo
-Brother, que fue?
-lo boté, no quise probar, no quiero ser dependiente de esas cosas.
-lo que te perdiste, eres un sonso, no sabes estar en onda
-sabes que? Déjame tranquilo y no me jodas, voy por un trago y tu no me jodas
-no sabes nada causa, eres básico para esto
-piensa lo que quieras huevón

La fiesta estaba algo aburrida, recuerdo que saqué un DNI falso con otros dos amigos y cometimos nuestra primera travesura y fue ir a una discoteca y elegimos Equis (si, así se llama la discoteca) pasamos desapercibidos, nadie se dio cuenta, todo salió a la perfección, éramos los únicos en terno en la disco y a la vez despertábamos la atención de muchos. Fue una de mis mejores noches. Conocimos nuevas amistades, conocí a alguien que unos meses después terminamos siendo enamorados (solo unos meses)
Luego asistíamos a todas las discos, llegaba a las cinco de la mañana a casa y solía decirle a mamá que me quedaba haciendo trabajos cuando la verdad era otra. Cuando en realidad estaba vagando por las calles como diría la canción. A veces no asistía a clases, me iba a La Punta, Miraflores, El Olivar o permanecía escondido con Chris y Juan jugando PlayStation por ahí y riéndonos de cualquier cosa.

Hasta que un día, mi madre descubrió todo lo que hacía. No me pegó ni nada por el estilo, pero me castigó de la peor manera (al menos eso fue mi percepción) y optó por mandarme en movilidad lo que restaba el año del cole.

Fue horrible sólo pensarlo y tampoco quería ser el hazmerreír del grupo. Solo fui dos semanas en la movilidad porque convencí a mamá que me iba a portar bien y que subiría mis notas y lo cumplí (bueno lo primero no tanto) seguía en las andadas…..

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