Ladrona de ilusiones

Flavia conoce a Mariano un día de la nada. Flavia es dueña de un restaurante y Mariano un  cliente frecuente.

Flavia se quedó sin palabras cuando lo vio y al principio como que no aceptaba pero poco a poco empezó a sentir atracción.

Flavia es un encaminado de la vida en cambio Mariano no sabe que quiere de su vida. Flavia es un poco mayor, unos cinco años mayor que Mariano.

Se miran, se sonríen y empiezan a conversar, intercambian números y ni bien empezaron a escribirse por whatsapp. Hablaban hasta cierta hora ya que pese a que ella era algo mayor, decía que no la dejaban hablar hasta cierta hora. Él porque estaba ilusionado le creyó.

Seguían hablando, él iba a su restaurante e incluso le refería clientes. Mariano ya sentía cosas bonitas por ella en corto tiempo y ella no sabía o al menos no los hacía notar.

Él un tipo muy detallista, solía sorprender a Flavia. De pronto, ella empezó a cambiar y sentir cosas por Mariano. Empezaban a salir, caminaban hasta cierta hora porque tenía un poco de tiempo limitado  por el negocio que tenía y por el permiso a cierta hora que le daban en casa siendo ya algo mayor.

Iban al cine, a comer makis, a comer postres en una cafetería, al teatro. Fluian las cosas entre ellos. Primero vino un beso y luego otro, ya salían agarrados de la mano. Se veían tan bonitos pero lo raro era el famoso tiempo limitado.

Hasta que un día Mariano le cae de sorpresa a Flavia y conoce a los padres de ella. Flavia en ese momento no sabía que hacer. Estaba nerviosa y contenta a la vez. Mariano no quería aceptar que los nervios de Flavia era más de preocupación que de emoción.

Cayetana quién es la hermana menor de Flavia dijo:
-oye y Miguel no se pone celoso porque traes amigos aquí?
Flavia se puso más nerviosa aún y Mariano hizo caso omiso a esto.

El estaba camino a su casa y le llega un mail que contenia screenshots donde afirmaba que Flavia sólo estaba pasando el rato. El no pudo evitar las lágrimas y ni bien bajó del taxi la llamó y le pidió una explicación del por qué hizo todo esto.
-yo confíe en ti Flavia. Empecé a ilusionarme x empecé a quererte y me pagas así?
-dejame explicarte. O sea ya iba a terminar con el sólo que no sabia como decírtelo.
-Ahora entiendo tus nervios, el poder llamarte hasta cierta hora, el tema de tus salidas limitadas y demás cosas. Ahora entiendo por qué cuando te decía para estar me eras esquiva.
-El se burló de mi y yo quería hacer lo mismo porque soy vengativa.
-no te creo nada
-créeme por favor Mariano. Esto tampoco es fácil para mi.
-¿y el daño emocional que me has provocado no cuenta? Las personas como tú no merecen personas como yo.
-No me digas eso Mariano

Y se puso a llorar y Mariano seguía fuerte como una roca, no quiso mostrar ningún sentimiento. Quiso mantenerse así. Sólo la miraba, ella se acercó y quiso besarlo y ella lo esquivo.

-no me trates así Mariano que voy a cometer una locura.
-no quiero saber nada de ti ladrona de ilusiones. Ha sido un gustó y para mi eres un aprendizaje. Adios!

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