Las historias que orbitan

Hay historias que no empiezan del todo, pero tampoco terminan, solo orbitan.

Se esconden en cafeterías pequeñas, en canciones viejas sonando por casualidad, en mensajes no enviados, en abrazos que duran un segundo más de lo normal y en despedidas donde nadie realmente quiere irse todavía.

A veces dos personas se encuentran en el momento incorrecto, pero con la conexión correcta.

Y quizá esa es una de las formas más extrañas y hermosas del destino. Porque no todas las conexiones llegan para destruirte. Algunas llegan para recordarte que todavía puedes sentir. Que todavía puedes mirar a alguien y sentir calma. Que todavía puedes conversar durante horas sin mirar el celular. Que todavía puedes encontrar refugio en la presencia de otra persona.

Hay personas que llegan lentamente. Sin ruido. Sin promesas. Sin etiquetas. Y aun así terminan ocupando espacios enormes dentro de nosotros.

A veces todo comienza con un café. Con una conversación que se alarga demasiado. Con una mirada que dura un poco más de la cuenta. Con una sensación difícil de explicar, pero imposible de ignorar.

Y entonces aparece lo peligroso: la costumbre emocional. Pensar en alguien cuando escuchas cierta canción. Recordarlo cuando pasas por una calle específica. Sonreír sin darte cuenta al releer una conversación vieja. Sentir que ciertos lugares ya nunca volverán a sentirse completamente vacíos porque alguna vez estuvieron ahí juntos.

Pero también existen los tiempos imperfectos. Las personas que todavía están sanando algo. Las dudas, los miedos, las emociones contenidas, las palabras que casi se dicen. Los besos que casi suceden.

Y quizás por eso algunas historias se quedan suspendidas en un lugar extraño entre la amistad, el deseo, la nostalgia y la posibilidad.

Como si dos personas llevaran demasiado tiempo orbitando alrededor de algo que todavía no se animan a tocar completamente.

Tal vez algunas conexiones no necesitan correr. Tal vez ciertas historias llegan para enseñarnos que también existe belleza en lo incompleto.

Y que a veces, incluso el “casi” puede dejar una huella eterna.

El legado que no necesita nombre

La película Michael (2026) protagonizada por Jaafar Jackson, sobrino de Michael Jackson, muestra una versión humana, intensa y profundamente reflexiva de la vida del artista. Más allá del escenario, deja aprendizajes que pueden aplicarse a la vida misma.

Uno de los primeros aprendizajes es la disciplina. Michael Jackson, interpretado desde su proceso creativo, enseña que el talento sin constancia no sostiene ningún sueño. La excelencia se construye repitiendo, corrigiendo y exigiendo más de uno mismo.

Otro aprendizaje profundo es la sensibilidad detrás de la grandeza. La película muestra que incluso las figuras más icónicas cargan dudas, presiones y una búsqueda constante de identidad. Ser exitoso no elimina la humanidad, la expone.
También deja una enseñanza sobre la visión: atreverse a pensar en grande. Michael no se conformaba con hacer música, buscaba transformar la experiencia del público en algo emocional, visual y espiritual.

El legado es otro punto clave. La película recuerda que lo que hacemos puede trascender nuestra vida. Michael Jackson no solo creó canciones, creó cultura, identidad y memoria colectiva.

Finalmente, la película deja una lección de resiliencia y es seguir creando incluso cuando hay presión, ruido externo o expectativas imposibles. La pasión verdadera no se apaga con la dificultad, se fortalece.

En conjunto, Michael no es solo una historia sobre fama, sino una invitación a vivir con propósito, disciplina y sensibilidad. Nos recuerda que cada persona tiene un escenario propio y que lo importante no es la perfección, sino la intención con la que se camina la vida. El arte, el trabajo y los sueños requieren entrega total, pero también autenticidad.

Al final, lo que permanece no es el aplauso, sino el impacto que dejamos en otros.
Eso es lo que realmente define el legado de Michael. Una vida vivida desde el arte, la entrega y el amor incondicional profundo.

Donde vive la pasión, empieza la vida

Hay algo profundamente transformador en hacer lo que amamos. No se trata solo de cumplir metas o alcanzar resultados visibles, se trata de esa chispa interna que se enciende cuando el tiempo parece detenerse y todo cobra sentido. La pasión no es un lujo ni un capricho: es una forma de estar vivos.

Cuando hacemos algo con pasión, dejamos de contar las horas y empezamos a medir los momentos. Nos entregamos por completo, con errores incluidos, con dudas y con miedos, pero también con una energía que no se puede fingir. Es ahí donde ocurre la magia: en ese punto exacto donde el esfuerzo se convierte en disfrute.

Muchas veces el mundo nos empuja a elegir lo seguro, lo estable, lo que “debería ser”. Pero la pasión rara vez sigue ese camino. Es incómoda, insistente, incluso rebelde. Nos habla en voz baja al inicio, pero si la ignoramos, termina gritándonos. Porque sabe que ahí, en eso que tanto nos mueve, hay una versión más auténtica de nosotros mismos esperando salir.

No siempre será fácil. Habrá días de cansancio, de frustración, de sentir que nada avanza. Pero incluso en esos momentos, la pasión actúa como un ancla. Nos recuerda por qué empezamos. Nos sostiene cuando la motivación se desvanece y nos empuja a seguir cuando todo parece cuesta arriba.

Hacer lo que amamos no garantiza éxito inmediato, pero sí garantiza algo mucho más valioso y es la coherencia con uno mismo. Y esa coherencia, esa sensación de estar alineados con lo que sentimos y pensamos, es una forma de éxito que no se puede comprar ni imitar.

Quizá la pregunta no sea ¿vale la pena?  sino ¿qué pasa si no lo intento?. Porque al final, la vida no se mide solo en logros, sino en la intensidad con la que decidimos vivirla. Y la pasión, cuando se escucha y se honra, convierte lo cotidiano en algo extraordinario.

Quince de abril

Hoy desperté como de costumbre. Hice casi todo como de costumbre.
Pero en el fondo, no era un día cualquiera.
Días atrás tuve sentimientos encontrados.
Por un lado, quería que el tiempo pasara rápido y por otro, no.
Porque sabía que el quince de abril estaba cada vez más cerca.

Hoy desperté y entendí: son nueve años sin ti.
Nueve años desde la última vez que hablamos,
la última vez que te vi, que te di un beso,
la última vez que compartimos una conversación.

Muy en el fondo, creo que sabía que sería nuestra última plática,pero no quise aceptarlo.
Y aunque no sé de dónde saqué tanta fuerza para no llorar en ese momento,
cuando llegó la despedida, no pude contener las lágrimas.

Han pasado muchas cosas en estos nueve años.
Cosas bonitas y otras no tanto.
He avanzado en varios proyectos, y en otros, he aprendido.
He conocido gente que vale la pena,
y también he sabido dejar ir a quienes ya no tenían lugar en mi vida.

Tú sabes que soy profundamente agradecido…
y eso te lo debo a ti.

Me encantaría que estuvieras aquí para celebrar todo lo que está pasando.
No tienes idea de cuánto extraño salir contigo una tarde,
tomar un café, comer un postre
o simplemente salir a la calle porque ese día no se te antojaba cocinar.

Sé que, desde donde estás, me miras, me cuidas y te ríes de cada ocurrencia mía.

Quiero que estés tranquila.
Estoy rodeado de gente linda,
y esos sueños que alguna vez compartimos,
hoy empiezan a materializarse.

Salud por eso, mamita.
Te mando un beso enorme al cielo. Tu hijo, el Rockstar,
siempre te recuerda y te lleva en el corazón.

Te amo.

El escritor despiadado

El escritor despiadado es un ser sin filtro. Es alguien que escribe su vida, lo que le pasa, lo que observa, lo que siente en el momento. Escribe lo que muchos callan.


También escribe sobre aquellos que lo traicionaron, los que jugaron sucio con él. Y es ahí donde emerge su lado más oscuro: malévolo, inescrupuloso, despiadado y arremete sin piedad.
Pero no todo es sombra. El escritor sin filtro también tiene un corazón noble. Es empático, sociable, cercano. Sin embargo, basta con intentar jugar con él para que aparezca esa versión que nadie quiere conocer.


Tiene un canal en YouTube donde comparte su vida y habla de actualidad, política, música, cine, teatro y conciertos. Pronto lanzará un podcast en Spotify y está afinando cada detalle para que todo salga espectacular. Su deseo es claro y es llegar a distintos rincones del mundo.


Además, quiere crear una especie de club para ayudar a quienes sueñan con publicar un libro pero no cuentan con las herramientas necesarias. Como él mismo dice:


-Queremos más escritores en este país. Vamos a dar la oportunidad a quienes se atrevan a exponer sus ideas y sentimientos. Escribir es una gran responsabilidad, pero también una hermosa terapia.-


Y entonces uno lo entiende. El escritor despiadado no es tan despiadado como parece.

El café dónde me encontré conmigo

Fui a tomar un café con mi yo de 15 años.


Él llegó cinco minutos tarde y yo llegué treinta minutos antes. Pidió su frappé de caramelo y yo un americano helado con una torta de chocolate. Me miró con curiosidad como si intentara descifrar en qué nos habíamos convertido. Me preguntó si habíamos logrado viajar por el mundo, yo le dije que aún nos quedan destinos, pero que ya hemos vivido más de lo que alguna vez se atrevió a imaginar.


Me confesó que tenía miedo de no ser suficiente. Me dijo que se avergonzaba en parte de la frenética vida loca que tiene.
Le sonreí con calma y le dije que lo es y que siempre lo fue y que no tenga vergüenza. Porque el va a crecer, dejará esos hábitos que no le suma y será una mejor persona. Que abrace esta versión de hoy.


Hablamos de sueños. Me dijo que quería hacer algo grande, pero que no sabía por dónde empezar. Le conté que no se preocupara, que ya estaba en camino, que cada decisión valiente, incluso las que duelen, nos acerca.
Entonces lo vi.


Vi su travesía rockera, sus días intensos, sus búsquedas. Ese adolescente que consumía marihuana intentando llenar vacíos, intentando entenderse. No lo juzgué. Lo abracé y lo entendí. Le conté quién soy ahora.


Le dije que hoy nuestro cuerpo se mueve, que hemos pedaleado más de 100 kilómetros y que esto recién empieza. Que pronto viene una sorpresa. Que ya no necesitamos drogas para sentirnos vivos. Que ahora encontramos claridad en el esfuerzo, en la disciplina, en el silencio que antes evitábamos.
Le hablé de cómo aprendimos a decir no. De cómo ahora escribimos, hacemos música y emprendemos tal como él lo soñaba cuando caminaba solo por la playa de La Punta, o se perdía en sus pensamientos en el parque Domodossola o en el Roosevelt, cerca a Miguel Dasso.


Se quedó en silencio. Y entendí que no necesitaba más explicaciones.
Cuando llegó la cuenta, me dijo que quería pagar porque se había esforzado vendiendo cosas en el colegio para tener y para pagar para este momento. Sonreí y le dije que esta vez yo invitaba.


Porque hoy sé algo que él recién estaba empezando a descubrir:
No se trataba de ser perfecto.
Se trataba de no rendirse.
Antes de irnos, nos abrazamos.
Y en ese abrazo entendí que no dejé de ser él, sólo aprendí a cuidarlo.
Y hoy, por fin, estamos logrando cosas.

Honrar al que fui

Hace un par de días volví a sentir esa misma pasión.


Estaba en el concierto de The Killers, una de mis bandas favoritas y sin avisar, regresé a esos años de colegio donde tenía una banda con mis amigos. Éramos puro fuego. Covers, ensayos eternos, tocadas que se sentían como si estuviéramos frente a miles, aunque solo hubiera decenas… a veces centenas.
Cantábamos, coreábamos, saltábamos, vivíamos.


Me acordé de esas noches donde empezaba con diez pares de baquetas y terminaba con cinco. Entre canción y canción me acercaba al público y las regalaba, al mismo estilo de Tré Cool de Green Day. Siempre quise que la gente se lleve un pedacito de ese momento, así como yo me llevaba todo.


Y entendí algo: No hay nada más bonito que hacer lo que amas.
Nada más honesto que perderte en eso que te hace vibrar. A veces la vida te susurra: “vuelve”, pero no para repetir, sino para renacer en una mejor versión.


Hoy no soy ese adolescente que se escapaba de sí mismo. Hoy soy alguien que se elige, que se cuida, que entrena, que aprende, que siente.
Alguien que sigue su pasión, pero ahora con propósito.


Y hay algo que me pasa de vueltas fuerte: El chico que fui, estaría orgulloso del hombre en el que me estoy convirtiendo.
A veces crecer no es dejar atrás lo que amabas. No soy de los que se avergüenzan de quién fueron; soy de los que agradecen. Porque gracias a ese adolescente que fui, hoy conoces esta versión.


Gracias, yo adolescente, por permitirme volver a esto con el alma más limpia y el corazón más valiente.

El último spoiler



– Felipe Ganoza ¿correcto?
– Así es señor Gonzáles. Encantado de conocerlo.
– El gusto es mío, yo soy amigo de tu papá y me habló mucho de ti. De hecho, él y yo nos conocemos desde el colegio.
– Desde que empecé a estudiar en la universidad siempre me decía que postule a la empresa de su amigo. Siempre me habló bien de usted.
– Llámame Gregorio. Con toda la confianza del mundo.
– Está bien Gregorio.

Gregorio salió de mi escritorio yendo a los demás lugares a saludar y preguntar si todo estaba bien. Mi intuición decía que quería preguntarme algo con respecto a mi carrera o a mi turbia y nefasta experiencia en la antigua empresa. Supe por mi papá que Gregorio era amigo de Enrique y esta amistad terminó. Siempre que le preguntaba a mi papá que había pasado, nunca me lo quiso contar. Se hacía el loco, cambiaba de conversación o simplemente se marchaba diciendo que tiene que avanzar con sus actividades.


Sólo se que en algún momento daré con la verdad. He pasado seis años de mi vida en esa empresa. Al principio me costaba soltarme. Cuando me fui de ese lugar, yo salí llorando porque me encariñé tanto con Inés Vargas. Una excelente mujer con la que aún tengo comunicación. Más que mi jefa es una gran amiga. La quiero tanto como también a su familia que siempre se ha portado bien conmigo. Todo pintaba bien hasta que Enrique Beltrán tomó la decisión de poner a su consentido Jaime Collantes. Que para mí es un candelejón, un líder de armario, es un adulto con actitud pueril.

Algo que me enseñaron mis padres es a ser productivo. A dejar de creer que ser productivo es igual a estar ocupado y no poder siquiera comer con calma. Eso es algo que todos los días me inculcaba Inés y estoy muy agradecido porque me permitía acabar a tiempo mis quehaceres, podía ayudar a algunos en la oficina si era necesario o podía avanzar con algún pendiente. Por un momento me vino la idea de crear un blog y escribir en mis ratos libres en el trabajo, pero volvió ese temor de ser espiado, de que lleguen a descifrar la contraseña de mi Gmail. Eso me frenó la idea. Mejor decidí tener un post-in y anotar lo que se me ocurra. Si la inspiración llega en ese mismo instante, lo escribo ahí y ni bien termine mi turno me voy a una cafetería o me voy a casa. Lo bueno es que vivo a quince minutos yendo en mi scooter.

El escritor y la fan

El escritor se hizo conocido por compartir historias en su blog y en sus redes sociales. Publicaba una vez por semana. No por obligación, sino porque escribir lo relajaba, lo conectaba con su propósito y lo hacía feliz saber que, en algún lugar, alguien estaba leyendo sus palabras.

La fan es una chica unos años menor que el escritor. Es una chica muy inteligente, ama leer intensamente como el escritor. Y aquí viene la curiosidad de la vida. Ellos se conocieron en un lugar donde tiene que ver con libros y con los que el escritor no solo ama, también hace y ella ama leer.

El escritor está por publicar su primera novela que el mismo en algunas publicaciones, ha asegurado que será un éxito de taquilla. En esa novela cuenta su vida, habla de sus amores, habla de sus desamores, habla de lo pésimo que le fue siendo monaguillo, habla de su proceso de sanación y de quién le ayudó a que confíe más en su madre. La fan se dedica a un trabajo que ella detesta a horrores. Sólo lo tolera porque le pagan bien. El escritor tiene otros trabajos, también es emprendedor, ama hacer dibujos en los cafés, ama preparar coldbrew, ama descubrir granos y envasarlos como origen o crear nuevos blend, pero escribir es lo que también le hace feliz.

El escritor y la fan intercambian miradas en una conocida librería. Ella no dejaba de mirarlo y él no era para nada indiferente. El escritor no pudo con su genio se le acercó, le preguntó sobre el libro que ella tenía en mano como dinámica para romper el hielo. La tertulia era cada vez más fluida. Eran de esos espacios que ninguno quería que se acabe. Intercambian números, se hacen amigos, se cuentan sus cosas, se envían mensajes de buenos dias, se encariñan, se hacen videollamada, se mandan audios, se ven a escondidas en un parque de San Isidro que ambos aman. Ella hace Home Office en una conocida cafetería de Miguel Dasso dónde sabe que el escritor suele ir a escribir su libro o sus posts para su blog. Intiman mentalmente, se despiden al dormir, se dicen en distintos idiomas que se quieren tal cuál una relación amorosa.

La fan le confiesa al escritor que una vez una amiga de ella había dado con su página que él tiene en Reddit. Y desde ahí, ella lee al escritor, le dijo que al inicio no le había dicho nada porque le daba pena, ella no quería que el escritor pensaba que era una especie obsesiva por él. Indirectamente la fan le dijo que sentía atracción por él. Él como ya estaba soltero un buen tiempo, no era ajeno a la situación. El escritor la invita a almorzar un fin de semana a un restaurante un poco escondido cerca de ese parque que ellos aman.

Ella no lo pensó y aceptó rotundamente y su corazón latía a mil. El escritor contaba los días para que ese momento llegue. Ella también pero algo estaba pensando en su mente, porque ella estaba omitiendo un pequeño pero gran detalle. Ese pequeño pero gran detalle el escritor aún no lo sabía. Ella lo omitía por miedo a perderlo por completo, ella sintió conexión por el escritor desde que lo vio, desde que empezó a leerlo, desde que veía sus historias en Instagram o los tiktoks que él hace. Sabía que había algo diferente en él y que por nada del mundo quería perderse la oportunidad de conocerlo más Y por qué no, entrar en su vida.

El escritor no tiene ni un ápice de idea de lo que va a pasar ese día que se van a ver. La fan quiere verlo, pero la presión del pequeño gran detalle cada vez crece. Ella sabe que el escritor sospecha, el escritor solo juega a ser un candelejón en ese sentido.

El escritor tiene muchísimos artículos escritos para ser publicados en su blog. Y él le dice que hará uno donde le va a dedicar y que cambiará los nombres para que no levante sospechas . Le ha ocultado a Mercedes y Geny, sus mejores amigas que ha conocido otra persona. Luis Miguel y Humberto sospechan, porque ellos conocen al escritor en todas sus facetas. El escritor siente que decirles esto es muy rápido, siente que Mercedes puede lanzar algunas esquirlas frente a todo esto.

La fan le confiesa al escritor que tiene novio y el escritor no sabía dónde meterse en ese momento. Él tenía todas las intenciones de hacer algo bonito con ella, pero dada la circunstancias el esquema cambiaría. El escritor no esperaba ese gélido comentario, ella notó que le quitó el cambio un poquito sus gestos y su actitud. El escritor no dejó de ser caballero ni atento, pero sí le bajó el volumen a la intensidad. A ella le gustaba que él sea un poco intenso, pero sabía que tampoco podía exigir mucho ya que había omitido algo. El escritor le preguntó porque nunca se lo dijo y porque espero más de cuarenta días para contarle esto. Ella le dijo que tenía miedo perder esa conexión. Además que su relación ya está en declive. El escritor le preguntó por qué sigue ahí, por qué estar en un lugar de incertidumbres

-¿Acaso no te quieres ni un poco? Lo digo porque estás en una relación donde vas y vienes y eso como que me pasa de vueltas.
-Sí me quiero pero no sé cómo salir de ahí.
-Pues tomando una decisión y listo.
-¿Por qué estás frío conmigo? Durante la dinámica que hemos estado hablando eras súper lindo.
-Me ha incomodado un poco que omitas esto. -Creo que la intuición te dice mis intenciones reales hacia ti.
-Discúlpame de verdad. Es que esta conexión que tenemos están wow, tan real que honestamente me da miedo perderla.

El escritor y la fan se distanciaron por meses. Sabían del uno y del otro por historias de Instagram. Empezó a enfocarse lo suyo y ella apagar algunos incendios emocionales que llevaba durante mucho tiempo. Cuando volvieron a hablar, todo parecía como si el tiempo nunca hubiera pasado incluso esa incómoda conversación. Ella extrañaba mucho al escritor y el escritor también lo extrañaba.

La dinámica entre ellos seguía creciendo. La cosa se ponía cada vez más bonita. El escritor la llama todas las noches, se quedan hasta las dos de la mañana hablando de sus vidas, de sus metas, de lo felices que están y que estarían mejor si ellos estuvieran juntos. El escritor no deja de pensar en ella. La fan no deja de admirarse por él. La fan sorprende al escritor con un desayuno en la puerta del edificio del escritor. Ella ama lo multifacético que es y él adora el simple hecho de ser ella. Él le dice que ella es lo mejor que le ha pasado y ella le dice que se siente protegida con él.

La fan decide terminar su relación (y esta vez sí era definitiva) y va en busca del escritor. El escritor le seguía escribiendo, le contaba su vida entera, literal. Él estaba muy feliz porque mañana firmaría libros en Puku Puku de Miguel y luego en Crisol del Óvalo Gutiérrez y la fan está feliz porque por fin estará con él. Dejará que sus pensamientos intrusivos la dominen y trabajará a menudo eso para vivir con la persona que más ama y admira. Ella le dijo a él que si la vida le está dando esta oportunidad no piensa desaprovecharla por nada del mundo.

Hubo demasiada gente para la firma de libros en ambos lugares y el escritor siempre amable y bonachón como lo caracteriza se tomaba foto con sus amigos. El escritor sabe que ha llegado dónde ha llegado gracias a su gente, esa gente que lo quiere desenfrenadamente. La fan lo miraba desde una parte de la librería y no paraba de tomarle fotos y él no se daba cuenta. Fue un día productivo para el escritor les firmó a todos e incluso a unos ex profesores del colegio que fueron a verlo.

El escritor no podía creer lo que estaba viviendo. La fan no aguantó y ya no quiso seguir siendo su cómplice de WhatsApp. El escritor y la fan suben una historia por instagram muy cariñosos.El escritor la trata como una reina. Ella lo trata como un rey.
El escritor no podía creer que amaneció al lado de la chica que quiere desde ya un buen tiempo. El regalo más bonito que la vida le dió como él susurra internamente. Nunca imaginó conocer el amor en una librería. El ya daba todo por sentado, ya no quería saber nada del amor, le daba flojera, le parecía una tonteria. Pero una parte de él si quería, una parte de él le decía vamos que sí se puede. Él se quedó impactado desde ese primer audio que luego vino con mensajes y no dejaba de pensar en ella. La fan acaba de despertar y lo mira y le da un beso y le dice que lo quiere mucho y que ahora sí pueden estar juntos.

El escritor quiere pero a la vez no porque su intuición le dice que a lo mejor quiere casarse y el huye de ese tema, pero no hará caso a esos pensamientos intrusivos. La fan ya se ve con él de un lado a otro.

-Quiero decirte algo corazón.
-Cuéntame hermosa
-Decidí quedarme a vivir contigo. Porque entre ir y venir de tu casa hacia la mía se van como 2 horas por tramo y mejor prefiero estar contigo.
-¿Estás segura?
-¿estás dudando de mi?
-No es eso. Sólo que todo esto me cae de sorpresa y créeme que algo muy en el fondo de mi quería oirlo.
-Me encanta estar contigo. Me acuerdo cuando nos veíamos a escondidas en el parque, o en ese Centro Comercial que está en Miguel Dasso e íbamos a Häagen-Dazs o cuando íbamos al Olivar.
-A mi también bonita
-Quiero estar contigo siempre.
-Yo también pero hay algo que debo decirte y es lo más honesto que vas a escuchar.
-¿Que cosa corazón?
-Yo estoy dispuesto a iniciar una relación contigo. Sé que ambos venimos de temporadas largas. Tú me entiendes, pero cuando algo te esté abrumando. No te vayas, así porque sí. A veces suelo sobrepensar. Y yo preferiría que las cosas queden claras al yo estar suponiendo.
-Créeme que estoy yendo terapia y estoy trabajando en eso. Y si,ten mi palabra que eso mejorará.

El escritor y la fan deciden hacer desde ya una vida juntos. Ella decide empezar desde cero, renuncia al trabajo asalariado que ella tenía y decide emprender. El escritor reorganiza su departamento porque quiere más comodidades para los dos. Quiere tratarla como una reina Y además que ella venía con compañía, decide traer a su perrito, un lindo peludito que el escritor Se enamoró desde que lo vio.

La fan se esmera cada día para enamorarlo. El escritor sólo con sus artículos medios cursis y siendo el mismo la enamora. La familia del escritor apoya la relación y sus hermanas están más que felices con la cuñada que tienen. Había una que otra persona que lanzaban comentarios desatinados en las historias del escritor, pero como el dice: es mi vida y yo elijo lo mejor para mi y ya estoy muy grande como para hacerles caso. La familia del escritor adoran a la fan.

Cuando ellos se ven después de sus trabajos, disfrutan de la noche. Salen al teatro, al cine, a jugar bowling, a tomar un café, o él prepara café en cualquiera de los métodos que tiene en casa. A veces unos tragos, a la barra libre de makis y demás cosas. Ella jamás pensó encontrar el amor en una librería y menos aún pensó que un escritor ya famoso sería su novio. Él desde que la vio se quedó impactado y muy en el fondo sabía que ella era. Sabía que con ella podía crear una historia de amor, aprender en el camino y disfrutar del proceso.

El escritor y la fan años después crean su nido de amor. Deciden mudarse del departamento que tienen a uno más amplio. Los dos siguen creciendo en sus carreras. Ahora él es Betseller y ella una empresaria exitosa y el una importante cadena de cafeterías en más de sesenta países. Se casaron, el escritor decidió casarse con ella porque sabía que para ella era importante y como una vez lo dijo en un artículo hay cosas que se pueden negociar por amor. Fue una boda pequeña pero simbólica, solo con las personas que ellos amaban, viajaron por el mundo y son felices. Tienen dos hijos y cada día se aman más.

El escritor ahora es Youtuber y podcaster. Como la vida puede dar giros si uno toma decisiones. Que importante es tu compañero o compañera de vida. El escritor y la fan, ahora empresaria, son un equipo, se animan, se apoyan, ellos no compiten. Ahí está el secreto y radica la magia.

Lo que fue y lo que sigue siendo aprendizaje

No todo lo que se transforma, termina.

Lo que vivimos no fue una casualidad. Fue un encuentro en un momento específico de nuestras vidas. Tal vez no coincidimos en tiempos, tal vez no supimos leer el ritmo del otro, pero lo que sentí fue real.

Y eso no lo niego.

Hubo ilusión. Hubo conexión. Hubo silencios que me hicieron pensar más de la cuenta. Hubo ganas de hablar, de insistir, de entender. Pero también hubo algo más importante: conciencia.

Entendí que no todo vínculo necesita una etiqueta para ser significativo. Que no todo lo que no continúa, fracasa. A veces simplemente cumple su función en tu historia y sigue su curso.

No escribo esto desde el resentimiento.
Tampoco desde la resignación.

Lo escribo desde la calma.

Porque hoy no siento urgencia. No siento esa necesidad de forzar respuestas. Lo que tenga que darse, se dará con claridad. Y lo que no, también será parte del orden natural de las cosas.

No cierro la puerta.
Pero tampoco me quedo esperando detrás de ella.

Sigo caminando. Sigo creciendo. Sigo construyendo mi vida, mis proyectos, mis sueños. Y si en algún punto los caminos vuelven a encontrarse, que sea desde una versión más consciente de ambos.

Y si no, gracias por lo que fue.

Porque hay historias que no se terminan…
solo cambian de forma.