Parte tres (y la última)

Llegué otra vez a Bogotá y estuve alrededor de dos semanas en el mismo Airbnb de siempre. Mi ex roomate me llama para contarme lo bien que le va por tierras gringas y yo feliz de escuchar sus triunfos porque sé todo el proceso de ella. Cada vez que salía a correr por el Parque el Virrey me encontraba con Mirella una ex novia. Una chica que a los dos meses de relación ya quería que nos casemos y tener hijos de una. Yo le dije que estaba loca, que eso no era posible y que mejor viajemos por el mundo y luego hacemos eso. Ella me dijo que era un cobarde y mariquita por no querer hacer eso y yo le dije que quizá está en lo cierto. 


Tenía diez años y era acólito. Eran las seis y media de la mañana y me cagaba de hambre. No era acólito porque amaba hacerlo, yo fui acólito porque mi mamá disfrutaba verme en plena misa. En la primera misa ponía cara de pocos amigos y odiaba rotundamente a las personas que ni bien acababa la ceremonia, se iban a desayunar y yo comerme dos misas más. Todos los domingos era lo mismo, pero hubo uno donde ya no aguantaba el hambre y me dirigí al cuartito dónde guardan las hostias, cogí un paquete de hostias y me las comí. No era suficiente, no podía saciar mi hambre en mi océanica barriga y se me ocurrió pedir comida en el kiosko que había afuera de la parroquia en nombre de Juan de Dios el párroco. Yo sabía que a él le daban todo gratis. Entre coger la plata de las ofrendas y esa mentira, opté por lo segundo.


Maguiña movió cielo mar y tierra para que me suspendan del colegio. El odiaba que le diga en su cara lo machista, matón y misógino que era. Lo casquivano que es ( y sigue siendo con la gente) Yo consideraba esas peleas algo para matar el aburrimiento en realidad porque el se cree malo, cuando en realidad es un reverendo idiota. Dice que no nací para escribir y yo me guardo su comentario en el fondo del fondo de mi ser. Encontraba muchos defectos a cosas que hacia y a la fecha hago. Hace poco quiso invitarme a su casa para almorzar y le dije que sólo como con mis amigos, mi chica y familiares. Juntarme con alguien que tiene la energía podrida y emana resentimiento,rencor no va conmigo. Prefiero pedirme unos makis y ver algún documental.

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