No te había contado

Mi tío Braulio es un destacado empresario pesquero de setenta años y con ocho hermanos El mantiene a casi todos. Todos lo aplauden como focas excitadas y algunos de mis primos también lo hacen por algo de dinero. No es tan cariñoso, es super materialista y odia a un sólo sobrino (bingo, ese soy yo ) Siempre me ha tildado de debilucho o de idiota. Jamás he hecho lo que él quiere y eso le jode. Cree que porque tiene muchos millones puede tratar a las personas como quiere. Si te regala algo, tienes que tomarte una foto porque eso le gusta a él. Sentirse poderoso e importante, que todo lo puede y que nadie está encima de él. El sabe que soy ansioso y casi siempre me decía que eran ideas mías y que eso de ir al psicólogo es de locos y de gente mediocre.

Sofía Sánchez era mi mejor amiga. Digo era porque la vida quiso que las cosas quedasen ahí. Nos conocimos cuando teníamos seis años y estudiamos toda la primaria juntos. A eso de los doce años cada uno tomó rumbos distintos. Un día nos vimos después de dos años e intentó besarme, pero no quise. Siempre la vi como mi mejor amiga y de eso no pasaba. A la semana ella me manda un mensaje diciendo que me quiere mucho y que seamos novios. Yo le dije que no y con el tiempo supo entender. Pasaron los años y cuando más la necesité no estuvo. Ya el sentimiento no era el mismo. De hecho, la necesité y las excusas eran más grandes que sus ganas de estar conmigo. Supe que se casó y no me invitó a su boda. Nadie me lo contó, yo lo vi en su instagram. Cuando le escribí para felicitarla me escribió un testamento y no le respondí. Cuando mi mamá murió y ella fue al velorio a estar «conmigo en ese momento» le pedí que no se compadezca y que se vaya no sólo de ahí, sino también de mi vida.

Natalia fue una jefa que tuve en mi último trabajo (ahora les cuento por qué es el último) Recuerdo cuando me contrató me hacía toda una fiesta porque se había jalado la promesa del marketing. Cogi mucho cariño con ella y su familia . Su esposo es uno de los mejores médicos del mundo. Llegó el confinamiento y el trabajo en casa fue todo un reto para mí porque yo. Soy hipocondríaco y ansioso. De las setenta y cinco veces que me ha llamado, setenta y cuatro era para trabajo ver números. El sentimiento amical hacia Natalia pasó a ser hostil porque hasta en mi cumple hablaba de chamba. Reconozco que este año tuve uno de los mejores rendimientos y me saqué la mierda y eso lo saben mis amigos del área de publicidad y ventas Orietta y Orlando. Me da pena dejar el trabajo porque con el dúo O me llevo de putamadre, pero a Natalia le importa cinco bledos como esté. Fue una decisión difícil renunciar por zoom. Me cansé de su favoritismo, de su poca amabilidad y de ver a todo el staff como billetes con patas y manos. Con una chela en la mano y con el respeto que me merezco le dije a ella y su trabajo pueden irse a la mierda.

Hoy me siento libre porque si, habían cosas que no te había contado.

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