Bájale la intensidad

Mi relación con Noelia empieza a deteriorase. Las cosas ya no son las mismas. Las peleas son el pan de cada día. Los celos de hasta por qué demoro en contestar una llamada abundan y la confianza por parte de ambos ya no es la misma.

Los días pasaban y la situación seguía igual y de pronto, conocí a Carla (la conocí años atrás en las clases de alemán)

En principio no hablábamos y todo empezó por un trabajo grupal que dejó la Srta. Metzler (una joven de veintidós años, de tez blanca y origen alemán) dejó un trabajo grupal, y fue pues, donde me tocó trabajar con Carla. En principio era tímida, solía tener su mirada agachada y yo era lo contrario.

Recuerdo que después de clases salí detrás de ella para entregarle una bufanda que dejó tirada en el salón y me acerqué, se la entregué y conversamos hasta las diez de la noche. La amistad crecía y crecía cada día a tal punto que empecé a verla más que una amiga. Empecé a encontrar en Carla cosas que me hubiese gustado ver en Noelia. Carla es cariñosa, tierna, detallista, amable, servicial y transparente. Es como la chica que siempre quise tener, fue la chica que en meses me movió el piso por completo.

Mi relación con Noelia no iba para más, así que decidimos terminar. Muy aparte de los problemas me sentía confundido y fue en ese momento de confusión donde empecé a ver a mi gran amiga Carla de otro modo. Ya no como la chica buena onda y dulce, sino como una persona muy especial en mi vida.
Un lunes por la tarde salimos y para ser exactos nos encontramos a la vuelta de mi Instituto. Debo confesar que cuando la vi mi corazón latía a mil por hora, me sentía emocionado y muy feliz de verla. Corrí a abrazarla, a mirarla y conversar con ella. Solíamos conversar hasta las cuatro de la mañana por chat, una que otra vez por zoom.
Una tarde conversando estábamos por elegir donde comer, entramos y fue en el momento donde nos sentamos y le dije:

Me gustas Carla, eres sensacional, me cautiva tu forma de ser y esa esencia que tienes, la verdad es que me gustas y MUCHO y ya no te veo como una amiga. Todo es diferente y no sé en que momento pasó todo, en que momento empezaste a gustarme. Sólo puedo decir que te quiero mucho y me encantaría intentarlo contigo.

Me dejas sin palabras con todo esto. Tú me gustas también, pero la verdad es que prefiero estar sola por un tiempo….

– y eso?

Es decisión mía, no lo tomes a mal me gustas también.

Te quiero mucho Carla, te estoy diciendo la verdad.

En ese momento me acerqué a ella estuve a punto de besarla, pero algo me detuvo, no sé que fue ese algo, pero no pude lograr lo que quise. Ya saliendo del restaurante, seguíamos caminando y conversando. Fue en ese momento donde le cogí las manos y anduvimos así hasta Miraflores donde estuvimos conversando y hubo oportunidades donde casi nos besamos. Noté cierta incomodidad por parte de ella, es ahí donde hice hincapié del tema y ella no mencionaba ni una sola palabra. Era hora de partir, ella tenía que ir a clases y yo a trabajar, pactamos vernos en la noche para ir a Starbucks.

Llegó la hora de encontrarnos y saliendo del trabajo le escribo diciendo:
-Babe te veo en Starbucks en un ratito…

-No podré, lo siento, tengo cosas que hacer.

-Ay! Pensé verte hoy, entonces cuando nos vemos’

-No sé la verdad, te aviso cualquier cosa.

Esos no podré y te aviso me sonaron a ya no quiero verte. En esos días le escribía Whatsapp y me respondía cada dos horas toda cortante y no solía hablarme como antes. Carla había escrito en su usuario el apodo de Osita, que fue el que le puse en una de nuestras tantas conversas whatsapperas y de pronto lo retiró. Esas actitudes me daba mucho que pensar, llegué a tal punto de no hablarle un día para saber qué cosa podía pasar, pero no pasó nada. Carla seguía así conmigo y eso llegaba a afectarme por el cariño que le tenía. No aguanté más y decidí preguntarle que le pasaba…

-Hola Carla, todo bien?

-Si amigo, por?

-Estás segura? la verdad te siento algo cortante…

– La vedad es que tienes razón, ya no quiero saber de ti y esto me estresa, me aburre y me hace sentir incomoda. Eres lindo, buena persona, pero yo no quiero nada contigo.

– Pero quiero hacerte feliz, me encantas.

-basta con ese tema, ya me estresa lo mismo, no puedo, es mejor distanciarnos y sabes por qué? Porque todo esto es muy rápido, yo no quiero nada con nadie, así como lo lees nada con nadie. Quiero estar sola, eres bello pero me aburre que seas meloso y bájale la intensidad. Debes ser feliz con otra chica, pero no conmigo y deja de ser tan lindo que no quiero nada con nadie y por favor ya no insistas no la sigas cagando EN SERIO.

-Que te pasa? Por qué me hablas así? Te puedo querer mucho pero tampoco voy a permitir que me hables así

-Déjalo ahí no quiero que me hables, es lo mejor.

Así estuvimos unos meses, sin hablarnos sin dirigirnos la palabra en lo absoluto. Que será de Carla, no lo sé y solo espero que esté muy bien y que sea feliz.

2 comentarios sobre “Bájale la intensidad

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